Historia

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1. Los inicios

Dos años después, aproximadamente, de que aparecieran los bailes de salón en Madrid de la mano de Skip Martinsen y junto a el Spiker, llegaron aquí a Fuenlabrada.
A las primeras clases de bailes de salón asistí inseguro. Pero enseguida lo vi muy claro. Fue como una visión profética: había que promover y dar a conocer los bailes de salón a todo el mundo.
Era una actividad por la que merecía la pena esforzarse para que llegase a todos los hogares de Fuenlabrada y de todos los pueblos del sur de Madrid. Iba a ser una medicina para muchísima gente.
Y enseguida que aprendí los primeros pasos, y disfruté del placer del baile de salón, asistiendo semanalmente a las únicas fiestas que en aquel momento podía asistir: “La Sala Universal” de Manuel Becerra. Y después, “Clamores del jazz” los lunes, y ‘Tiber” los martes.

2. Primeros pasos

Comencé mi labor organizando clases de bailes de salón en el colegio “Pablo Picasso de Fuenlabrada, en el año 1987, y a continuación en la casa de la cultura hasta el año 1998. A través de la asociación “Colectivo de baile de salón de Fuenlabrada”, que presidí desde su nacimiento hasta su extinción.
Ante la demanda que se iba generando, me inicié como profesor de baile dando clases en Villaverde, Getafe, Perales del Ría, Leganés…
Y en los meses de julio y Agosto, quince días antes de las fiestas patronales de cada pueblo, iba a enseñar a bailar a los habitantes de los pueblos: Humanes, Griñón, Moraleja de Enmedio, Cubas, Serranillos del Valle, Torrejón de Velasco, etc.

3. Profesor de Baile

El furor y el entusiasmo por los bailes de salón iba en aumento constante. En Madrid, la Sala Universal la cerraron y la discoteca But se convirtió en la nueva sala emblemática de los bailes de salón. Y aquí, en el sur, la sala Universal de Parquesur, donde alguien me metió en la cabeza la posibilidad de crear mi propia sala de baile.

4. Y por fin, llegó La Nave

Después de varios intentos fallidos, me vino a la cabeza la idea de la nave industrial, como espacio amplio en superficie y en volumen, apta para los bailes de salón. Me puse en ello, y después de superar las dificultades administrativas relativas a las licencias municipales, en septiembre de 1995, “La nave”, abre sus puertas y se inaugura oficialmente el primer sábado de noviembre de ese mismo año.
La acogida y el entusiasmo de la gente nos sobrepasaron. Comenzamos, como muchos de vosotros sabéis, con sillas y mesas de coca-cola; con el equipo de sonido de mi casa, que se quemó en acto de servicio, y poco a poco fuimos acondicionando una nave industrial, hasta convertirla en la sala de baile más amplia y más bonita de la comunidad de Madrid.
Con los bailes de salón hemos hecho felices a muchos miles de personas, y me llena de orgullo y satisfacción haber sido el pionero en Fuenlabrada y en los pueblos del sur de Madrid. Haber transmitido mi propio entusiasmo a tanta gente, alegrándoles la vida y su tiempo de ocio. Y haber conseguido desarrollar su sensibilidad hacia la música y el baile. Cuando una persona me dice ( y han sido muchísimas a lo largo de estos arios) que los bailes de salón han cambiado su vida, siento que todos mis esfuerzos han merecido la pena.